Paisajismo brasileño


El trabajo paisajístico de la arquitecta Rosa Grena Kliass ha dejado huella en su país, Brasil, con obras de la magnitud del Parque de la Juventud, premiado a nivel internacional, y del Valle de Anhangabaú.

Graduada en 1955 de la Faculdad de Arquitetura y Urbanismo da Universidad de São Paulo, ha sido arduo su trabajo por crear conciencia sobre la magnitud del paisajismo a nivel urbano.

Labor que ha realizado desde posiciones como la presidencia de la Asociación Brasileña de Arquitectos Paisajistas (ABAP), y con la publicación de libros como Parques urbanos de São Paulo.

¿Cómo fueron sus inicios en el ejercicio de la arquitectura y la decisión de dedicarse al paisajismo?
Rosa Grena Kliass: Al principio hice proyectos de arquitectura, de decoración y, cuando me era posible, creaba las condiciones para introducir el paisajismo. En aquel entonces, el paisajismo no tenía ninguna presencia.

El gran icono era Burle Marx, quien brillaba solo en Rio de Janeiro. Fueron cincuenta años de lucha no solo para prepararme individualmente dentro del campo del paisaje sino también para crear las condiciones para el desarrollo de la profesión en Brasil: la creación de la Asociación Brasileña de Arquitectos Paisajistas y la participación en la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas.

En ocasiones, el trabajo del “arquitecto del paisaje” es un poco incomprendido, ¿cómo ha sido su labor para dar a conocer el oficio en su verdadera dimensión?
Rosa Grena Kliass: Hoy, el campo profesional ya se presenta con significación, la Asociación de Arquitectos paisajistas es muy activa y reconocida.

¿Cuáles son las tendencias que se imponen en el paisajismo hoy?
Rosa Grena Kliass: Creo que se puede decir que existen dos grandes corrientes. La que se ocupa de los aspectos del paisaje natural, las cuestiones de la preservación del medioambiente, y la que trata los espacios como obras de arte.

¿Cuáles han sido las directrices o constantes en su trabajo como paisajista?
Rosa Grena Kliass: Siempre he querido aplicar conceptos que llevaran a un diseño contemporáneo. Cada proyecto tiene que ser una nueva búsqueda que corresponda al espacio en que se inserte, al tema que se nos presenta, y a los usuarios. La calidad del proyecto está basada en dos fuertes pilares: el carácter del espacio creado y el correcto tratamiento de las diferentes escalas de diseño en dicho espacio.

¿Cómo es su manejo de elementos como agua, vegetación y las condiciones del terreno?
Rosa Grena Kliass: Hay que considerar dos momentos del proyecto. Uno en que se consideran los elementos del sitio en que se va trabajar y el otro en que se utilizan nuevos elementos para crear el espacio. El proyecto final tiene que hacer una síntesis para que se integre al paisaje local y se presente un lenguaje claro y coherente, estéticamente representativo.

¿Con qué tipo de proyectos se siente más cómoda, en el desarrollo de un plan maestro, la recuperación urbana o trabajos residenciales?
Rosa Grena Kliass: Pasó de la gran escala hasta el mismo balcón con mucha alegría. Todas las escalas presentan siempre desafíos y condiciones para desarrollar buenas soluciones. La pequeña escala presenta la ventaja de ver los resultados con más rapidez.

¿Qué papel ha jugado la enseñanza en su carrera?
Rosa Grena Kliass: Di clases regulares en dos ocasiones: en la Facultad de Arquitectura Mackenzie en São Paulo y en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica en Curitiba. En los dos casos mi participación fue para crear la cátedra de Arquitectura Paisajística, que no existía. Pero mi intervención en este
campo ha sido más a nivel institucional, haciendo todos los trámites para que se consiga crear la carrera del Arquitecto Paisajista en Brasil.





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